Semana Económica, Jueves 15 de octubre

¿Se acabó gas en el Perú?

La disminución en el régimen de lluvias en agosto de 2008 sumado a la limitada capacidad del gaseoducto de Camisea en su último tramo fue la primera señal de alerta y dio inicio al debate sobre la disponibilidad de gas natural para atender el mercado interno y al mismo tiempo los compromisos de exportación.
 
Posteriormente, la certificación de reservas por una firma especializada (Gaffney, Clein and Associates) pareció darle la razón a aquellos que sostenían que había que renegociar urgentemente el contrato de exportación a México pues habíamos llegado a una situación peligrosa de abastecimiento que ponía en peligro el crecimiento futuro del país.
 
Se reforzaba la argumentación indicando que había proyectos de generación térmica, proyectos industriales y de petroquímica que no lograban firmar contratos de abastecimiento de gas a largo plazo. Pocos comentaron que el dato de reservas certificadas resulta relevante para acuerdos comerciales o financieros no para fines de política energética, mucho menos para asignar cuotas de gas natural entre los demandantes.
 
Hay que reconocer que los consorcios a cargo del Proyecto Camisea y el Proyecto de Exportación de LNG han tenido un comportamiento bastante pasivo por decir lo menos para explicar la situación. Tratando de dar una explicación de su comportamiento han indicado que siendo las reservas certificadas del orden de 8,795 TCF y teniendo compromisos ya suscritos por 8,7 no podían negociar nuevos contratos de abastecimiento (a pesar de tener varios ya negociados y donde sólo faltaba la firma de las partes).
 
Las autoridades del Ministerio de Energía y Minas por su parte no intervinieron estableciendo claramente que el compromiso del Consorcio es abastecer hasta el nivel de las reservas probadas y estas son del orden de 10,2 TCF de acuerdo al propio ministerio y de 14,1 TCF de acuerdo al registro de reservas de la empresa operadora (Pluspetrol).
 
Recién hace pocos días el presidente de Perúpetro ha aclarado esta situación. Esa simple indicación hecha a tiempo hubiera permitido desaparecer la cola de empresas tratando de conseguir gas con la consiguiente sensación de que el país se quedaba sin gas.
 
Por otro lado, a nivel de expertos y comentaristas se ha continuado con el ejercicio de comparar "foto contra película". Es decir se toma como oferta disponible 8,8 TCF y se la compara con el consumo proyectado de gas para el período 2009-2028 y obviamente las cifras no cuadran. El ejercicio de planeamiento estratégico de largo plazo que muchos reclaman es absolutamente válido pero sobre bases adecuadas.
 
Así como proyectamos un consumo proyectado de 6 TCF para el mercado interno debemos incluir la oferta adicional disponible a partir de la exploración y desarrollo de reservas durante el mismo periodo. Hecho esto, el balance oferta-demanda cuadra con holgura.
 
Sin embargo, pongámonos en el caso irreal y pesimista de que sólo habrá 8,8 TCF para abastecer los compromisos del mercado interno y la exportación, es decir no habrá exploración, no habrá nuevas perforaciones y nos quedamos con las reservas certificadas por GKA y las comparamos con el consumo proyectado.
 
Veamos la serie histórica. ¿Cuánto hemos consumido desde agosto de 2004, fecha en que se inicio la producción de Camisea? 0,3 TCF.¿ Cuanto consumiremos este año? 0,1 TCF. Matemáticamente tenemos una cobertura de más de veinte años, suficiente para desarrollar nuevas reservas aunque no las tomemos en cuenta para nuestro balance.
 
Por último, el argumento de la petroquímica que algunos plantean con un crecimiento casi exponencial en su demanda de gas. Los dos proyectos conocidos, el de CF Industries y el de Nitratos del Perú ya tienen reservado 1 TCF para lo cual se convocó a una subasta internacional restando definir sólo detalles menores para la firma de los respectivos contratos de abastecimiento. Tendremos pues petroquímica sin necesidad sacrificar el contrato de exportación.
 
En la modesta opinión de este columnista se ha hecho una tormenta en un vaso de agua. Algunos de los opositores a la exportación están genuinamente preocupados con el abastecimiento futuro de gas natural.
 
Otros, sin embargo, utilizan la discusión como instrumento para proponer cambios en la Ley Orgánica de Hidrocarburos y otros finalmente ya plantearon la nacionalización del gas. Mirémonos en el espejo de los países vecinos que tomaron otra dirección y veamos sus resultados.
 
El país tiene un horizonte energético sólido basado en recursos y en el optimismo de los inversionistas. El contrato debería renegociarse pero no por las razones que se exponen. Sin embargo, eso será materia de otro comentario.

FUENTE: http://www.americaeconomia.com/350857-Se-acabo-el-gas-en-el-Peru.note.aspx