El Peruano
Martes 23 de octubre de 2007

PERÚ: TARIFAS RAZONABLES GRACIAS A CAMISEA
Positivas Consecuencias de este proyecto

Jorge Manco Zaconetti Investigador de la UNMSM y consultor. La bonanza económica que experimenta el país debe contar con una mayor oferta energética basada en el consumo de los recursos naturales más abundantes que existen, ya que es de urgente necesidad superar nuestra dependencia del petróleo y derivados en la matriz energética. Aprendimos las lecciones negativas de los subsidios indiscriminados en las tarifas públicas, pues, “la energía más cara es la que no se tiene”.
Se debe tener presente que de 1990 a 2006 nuestro país ha comprado del exterior más de 15 mil millones de dólares en importaciones de petróleo crudo y diésel 2, necesarios, básicamente, para cubrir los requerimientos del mercado interno. Si bien es cierto la participación de los derivados del petróleo en la generación de energía comercial ha disminuido de un 70 a menos de 53 por ciento, dicha proporción sigue siendo importante. Y en la medida en que el precio internacional del crudo se mantenga por encima de 70 dólares el barril existirán presiones para elevar los precios de los combustibles y de las tarifas eléctricas, afectando a los consumidores.
En la actualidad, los seis mil 656 megavatios disponibles en capacidad de potencia eléctrica se distribuyen en una proporción de 48 por ciento como energía hidráulica y 52 por ciento, térmica; esto es parte del efecto Camisea, que ha sustituido de manera radical el consumo de los petróleos industriales y del diésel en la generación eléctrica. El crecimiento de la producción y el consumo interno del gas natural han superado las expectativas, pues, para agosto pasado la elaboración fiscalizada superaba los 308 millones de pies cúbicos diarios.

Con el auge económico actual se requeriría de un aumento de por lo menos 500 megavatios anuales en capacidad de potencia, si es que el fuerte crecimiento de la demanda eléctrica se mantiene. Este es un desafío y compromiso de una alianza estratégica entre el Estado y las empresas eléctricas, a fin de promover mayores inversiones en el sector. Debiera resultar evidente que los proyectos mineros, industriales y comerciales, la reconstrucción del sur, la agroexportación, las perspectivas económicas del tratado de libre comercio con Estados Unidos necesitan una mayor dotación de energía. Por tanto, es responsabilidad del presente Gobierno asegurar y afianzar la oferta energética pensando en 2015. Mas se debe reconocer que gracias al modelo eléctrico y a la regulación de sus precios, y sobre todo al consumo del gas natural en la generación eléctrica que en más del 26 por ciento se determina por este hidrocarburo, es que las tarifas residenciales en el Perú resultan menores a las de Chile, Brasil y Uruguay, y mayores a las subsidiadas de Venezuela, Ecuador y Bolivia.

Las tarifas vigentes residenciales en nuestro país están en 11.8 centavos de dólar por kilovatio hora; y en Chile, como producto de la crisis energética, los precios se han incrementado sustantivamente superando los 17 centavos de dólar por kilovatio hora. En cambio, en los países que subsidian sus tarifas como Ecuador, que usa el petróleo diésel para la generación eléctrica, superan los 9.30 centavos por kilovatio hora, y en Bolivia promedian los 7.12 centavos. Por ello es urgente y necesario el cambio de la matriz energética en un balance equilibrado entre la producción hidráulica, la generación de gas natural de ciclo combinado, el carbón reformado y las energías renovables no convencionales como la eólica, solar, geotérmica, los biocombustibles. Éstas debieran ser las cuatro columnas en el cambio de la matriz energética, pues no podemos utilizar intensivamente el gas natural para la generación eléctrica.

Por ello, se deben difundir los múltiples beneficios del gas de Camisea, que ha permitido un sustantivo ahorro en las tarifas eléctricas, y que a través de las regalías e Impuesto a la Renta generado por la actividad del Lote 88, financia el canon del gas para el Cusco, el Focam para Ayacucho, Ica, Huancavelica, Región Lima, Aguaytía, y, por último, contribuye con el fondo de modernización de las Fuerzas Armadas. En el futuro próximo será la base de la industria petroquímica.

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Fuente: Reporte de Hidrocarburo, Martes 23 de Octubre 2007- Derecho Ambiente y Recursos Naturales - DAR