La Republica
Lunes, 01 Octubre 2007
PETRÓLEO, IRAK Y EL
DINERO ASTUTO
Humberto Campodónico.
Hace poco, el gobierno regional
kurdo de Irak promulgó una ley que le permite suscribir
contratos de exploración y explotación de petróleo
con empresas extranjeras. La ley es un abierto desafío
al gobierno central de Irak, que ha redactado una
ley "de carácter nacional", pero que no
ha podido ser aprobada este año en el Parlamento
debido al entrampamiento de posiciones entre chiítas,
sunitas y kurdos.
Las reservas de petróleo de Irak
ascienden a 111,000 millones de barriles, las terceras
en el mundo, precedidas solo por Arabia Saudita
e Irán. Más del 70% de las reservas están en el
sur, en territorio chiíta, mientras que un 15% está
en el norte, sobre todo en territorio habitado por
los kurdos. Los sunitas del centro del país casi
no tienen petróleo. Su producción de 2 millones
de barriles diarios es el 66% del PBI y el 97% de
sus exportaciones. Así, el petróleo es el sueldo
de Irak.
Lo que ha sorprendido a gran cantidad
de políticos y analistas es que la empresa Hunt
Oil firmó a principios de setiembre un contrato
con el gobierno regional kurdo para la exploración
de petróleo. Dice Paul Krugman, reconocido economista:
"Ray L. Hunt, el presidente de Hunt Oil, es
un aliado político cercano de George Bush. No solo
eso, Hunt es miembro del Comité de Asesores en Inteligencia
Extranjera del Presidente, una entidad clave"
("La gran ofensiva, y luego la puñalada",
New York Times, 14/9/2007).
Es ampliamente conocido que uno
de los principales objetivos de las grandes empresas
petroleras de EEUU, y del mundo, es volver a poseer
los yacimientos petroleros del Medio Oriente, que
fueran nacionalizados en la década del 70 por Arabia
Saudita, Irán, Irak, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos,
principalmente.
Por eso, la invasión a Irak era como "poner
una pica en Flandes". Y se esperaba que se
respetara el proclamado plan de Bush para que la
ley petrolera iraquí entregue el petróleo a las
empresas extranjeras, claro, pero "respetando
el principio de un Irak unitario". De hecho,
los funcionarios iraquíes ya están conversando con
Shell, Chevron y Conoco acerca de las áreas que
les podrían ser entregadas.
Ese no es el caso del tejano Ray
Hunt (1), pues "al poner su plata en un acuerdo
con los kurdos, a pesar del desacuerdo de Bagdad,
está apostando, en lo esencial, a que el gobierno
de Irak no podrá salir adelante –de hecho, no ha
podido cumplir ninguno de los objetivos trazados
por Bush en enero–. Lo que Hunt ha hecho, efectivamente,
es apostar contra la supervivencia de Irak como
nación, en cualquier sentido concreto del término"
(New York Times, 14/9/2007).
Añade Krugman que, por sus relaciones
políticas, Hunt debe estar muy bien informado de
lo que acontece en Irak: la derrota parece estar
tocando la puerta. Pero eso no parece ser un problema
para las empresas, pues lo que les interesa es estar
cada vez más cerca de la recuperación de los yacimientos
petroleros, a lo que se opone fuertemente buena
parte de la población iraquí y, sobre todo, los
sindicatos petroleros (ver "Petróleo iraquí:
¿vuelven las Siete Hermanas?, www.cristaldemira.com,
26/3/2007).
Conclusión: "el dinero astuto
sabe que la gran ofensiva de EEUU ha fracasado,
que la guerra está perdida y que Irak va por el
camino de Yugoslavia. Y sospecho que la mayoría
de la Administración Bush –incluso el propio Bush–
lo sabe también" (ídem).
(1) En el
Perú, Hunt Oil es uno de los principales accionistas
del consorcio Camisea (con el 25.2%), que explota
los Lotes 88 y 56. H unt Oil es también el socio
mayoritario (50%) del consorcio Peru LNG que, del
otro lado de la mesa, le compra gas natural al consorcio
Camisea para exportarlo a terceros países; hace
poco se anunció que se van a exportar a México 2.8
billones de pies cúbicos (trillones, en inglés).
Todo los
artículos del autor pueden ser leídos en: www.cristaldemira.com
Fuente:
http://www.larepublica.com.pe/component/option,com_contentant/task,view/id,180971/Itemid,0/