NOTA DE PRENSA

Miembros del Colectivo Acción Ciudadana Camisea formaron parte de la delegación peruana que viajó a Washington para solicitar al Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Banco Mundial (BM) y Export -Import (Ex–Im) Bank de Estados Unidos, que aplacen su decisión de otorgar préstamos al proyecto Camisea II, hasta evaluar adecuadamente los posibles daños ambientales y socioculturales del proyecto, subrayando que lo más importante es corregir los errores de Camisea I, antes de iniciar la segunda fase.

Alberto Barandiarán, presidente de la Asociación “Derecho, Ambiente y Recursos Naturales, DAR” y representante del Colectivo Acción Ciudadana Camisea (ACC), presentó una carta a nombre de los integrantes de ACC, en la que se sustenta la ausencia de condiciones para la aprobación del préstamo al proyecto Camisea II a cargo del Consorcio Perú LNG. La carta con fecha del 7 de Diciembre está firmada por DAR, Asociación Civil Labor, Escuela para el Desarrollo - EpD, Sociedad Nacional del Ambiente - SNA y World Wildlife Fund – WWF Perú.

Camisea II incluye la habilitación de una planta de licuefacción en Pampa Melchorita, la que se encuentra actualmente en construcción, a unos 169 Km de Lima, cuya finalidad es específicamente exportar el gas natural a México y Estados Unidos. Los responsables de esta segunda fase de Camisea, son las integrantes del consorcio Perú LNG, la estadounidense Hunt Oil, las transnacionales SK Corp. (Corea) y Repsol YPF (España). Para este fin, dichas empresas solicitaron al BID, BM y al Ex-Im Bank, la extensión de los préstamos realizados para Camisea I.

Barandiaran señala “Hemos sostenido varias reuniones con diferentes funcionarios del BID, Ex-Im Bank, IFC, Banco Mundial, gobierno americano, etc. y básicamente les hemos pedido suspender sus decisiones hasta que se evalúen adecuadamente una serie de aspectos no incorporados en sus actuales procesos de evaluación de los préstamos”.

Agrega además que el proyecto Camisea debería tener una visión integral y no por componentes diferenciados (Camisea I y II). Además afirmó que es necesaria la evaluación de toda la infraestructura relacionada con el proyecto, así como la actual situación en Perú y su capacidad para empezar esta nueva fase sin haber solucionado los problemas de la primera. Además, ACC propone que se revise también la actual política de hidrocarburos del gobierno peruano y el sistemático debilitamiento del marco legal e institucional en materia social y ambiental de la actual gestión del gobierno, entre otros.

También acompañó la comisión Walter Kategari, jefe del Consejo Machiguenga del Río Urubamba (Comaru), quien afirmó que las obras de Camisea I enturbiaron los ríos, disminuyeron la pesca y causaron deslizamientos de tierra. Reconoció que el consorcio que desarrolla Camisea I otorgó una compensación de US$ 0.5 millón, entre 13,000 y 15,000, a los pueblos indígenas que viven en la zona, pero que ese dinero no compensa los efectos negativos del proyecto en áreas vírgenes de la selva o en la cultura del pueblo Machigenga.

Por su parte, Carlos Herrera Descalzi, presidente del Colegio de Ingenieros del Perú, resaltó que el Perú debería usar el gas para abastecer a sus empresas y consumidores, y exportar sólo los hidrocarburos que sobren. Además subrayó que empresas petroquímicas del país están dispuestas a pagar el triple por el gas que lo que el Estado ganaría con su venta a Estados Unidos, Chile o México. Para completar los argumentos, la Congresista Gloria Ramos, de Unión por el Perú (UPP) afirmó "Exportar gas como materia prima nos empobrece".

La decisión final de las entidades financieras se daría conocer en las próximas semanas.